martes, 24 de enero de 2012

Capitulos XXII al XXVI



XXII
¡Asiste hoy sábado a la quinta concentración del novenario contestatario por la muerte de Genaro G.G! Sus amigos, allegados, y vecinos quienes vamos creciendo exponencialmente hemos decidido seguir velándolo en varios lugares simultáneamente, a saber: La maloliente Morgue; En la calle Río Amazonas donde periódicamente se marcha entre las calles paralelas con mítines relámpago frente a edificios federales; En Taxco, Guerrero, frente a Santa Prisca; En el Campamento Eterno del Río Azul.  Ciudadano el velorio recalentado y pacífico continúa creciendo.  ¡Reclama junto con todos el cuerpo de Genaro! ¡Ejerce el derecho universal a la fraternidad! ¡No a la fosa común y corriente! ¡Sí a la sepultura comunal! ¡Todos somos parientes! Los Dolientes.   Y los Polen Necios, y los de La Ronde des obstinés, y los Ácaros mundialistas, y los Állaros de la hiperCuerda, y los Lectores libertarios acompañados de los Libertinos, y a regañadientes y desde lejos los Liberales Siderales, Los Ecos Retumbones de la Barranca Enterrada.
En aquel año de 2010 se murieron varios personajes entrañables, irrepetibles, a mis manos llegó una hoja escrita por Monsi, el más irremplazable de todos, se desconoce haya sustitutos en México de cinco generaciones posMonsivais, sus pensamientos “Las colonias populares: ‘ya pasamos de la petición a la exigencia’   “La rebeldía en las colonias populares que fueron ‘ciudades perdidas’, surge de un sentimiento de agravio, más vociferante en los hombres pero con más arrojo y disciplina en las mujeres, y se alimenta de los procesos del crecimiento, desaforado, de la urbanización sin tregua, de las invasiones de tierras (un buen número de ellas por políticos que son, curiosamente y bajo mano, dueños de los terrenos invadidos), de la falta de infraestructura urbana en las colonias.  Se quiere lo esencial: vivienda, agua potable, regularización de títulos de propiedad, reconocimiento oficial de las organizaciones, pavimentación, escuelas, iglesias.  En el proceso todo se mezcla: el sentimiento comunitario genuino, el origen ideológico de un buen número de líderes (marxista de lejana inspiración soviética, maoístas, castristas, nacionalistas de la variante cardenista), fanáticos de la autogestión movimientista (todo lo creen obtener del ritmo febril de asambleas y tomas de oficinas), caciques que en sus conjuros anhelan ser vistos como redentores.  Y durante dos décadas el término genérico, Movimiento Urbano Popular (MUP), se divide en grupos con nombres típicos y estratégicos: Asamblea de Barrios, Unión de Colonias Populares, Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, Movimiento Tierra y Libertad…El lenguaje es reiterativo y tiende a convertirse en cárcel pero, en medios acostumbrados a la pesadumbre social, la aparición de la esperanza es un logro.
En sus primeros años el paisaje de las colonias populares es más bien deprimente: calles sin asfaltar, carencia de agua potable, inexistencia de dispensarios médicos y escuelas, inundaciones frecuentes, pleitos con la policía, abogados tramposos que todo cobran y nada arreglan, líderes venales, invasión de zonas ecológicas… Es muy relevante el papel de las mujeres, un buen número de las cuales permanece el día entero en las colonias, enteradas del detalle y las estructuras, enfrentadas a las autoridades, organizadoras de los plantones…En colectividades que desbordan madres solteras al frente de sus hogares, obligadas desde niñas a las leyes de la sobrevivencia, las mujeres modifican a la fuerza su psicología pasiva y resignada y aportan la intrepidez y la gana de no dejarse, que va de la protesta popular a los cacicazgos temibles.  ¿Tiene caso decir que es apenas previsible la plétora de lideresas, atenidas al modelo de doñas Bárbaras?
  
XXIII
¡Asiste hoy lunes a la sexta concentración del novenario contestatario por la muerte de Genaro G.G! Sus amigos, allegados, y vecinos quienes vamos creciendo exponencialmente hemos decidido seguir velándolo en varios lugares simultáneamente, a saber: La maloliente Morgue; En la calle Río Amazonas donde periódicamente se marcha entre las calles paralelas con mítines relámpago frente a edificios federales; En Taxco, Guerrero, frente a Santa Prisca; En el Campamento Eterno del Río Azul.  Ciudadano el velorio recalentado y pacífico continúa creciendo.  ¡Reclama junto con todos el cuerpo de Genaro! ¡Ejerce el derecho universal a la fraternidad! ¡No a la fosa común y corriente! ¡Sí a la sepultura comunal! ¡Todos somos parientes! Los Dolientes.   Y los Polen Necios, y los de La Ronde des obstinés, y los Ácaros mundialistas, y los Állaros de la hiperCuerda, y los Lectores libertarios acompañados de los Libertinos, y a regañadientes y desde lejos los Liberales Siderales, Los Ecos Retumbones de la Barranca Enterrada, Los Colectivos Fractales del Rojo Nepal.
No sé si las redes o las porciones angelicales de las redes custodiaban mi camino, ni yo misma tenía claro cuál debía seguir, o cuál podría ser mi destino final.  Tenía la imagen de regresar a la ciudad de México, donde desde los primeros días se pusieron anuncios por doquier o por twitter o por ahí.  Más bien tarde que temprano, como dice el lugar común, el hijo de GG se presentaría a reclamar el cuerpo de su padre, se lo entregarían sin disculparse, se cremaría, se haría un pachangón con todo dios que quisiese, y tan tan.  Yo regresaría a mi depar en San Isidro con Hermila a mi lado.  Y ¿A qué horas me enchiqueran? ¿Qué onda con las redes? ¿Qué ondón con el Ramón? ¿Con el Teto Rralba? ¿Con el contenido en el Kingston? Por lo pronto el GG nunca fue padrecito, sino un viejo cabrón bien amado. 
La reputación de GG estaba salvaguardada, como salvaguardada quedó con la confirmación que de cura tenía lo que yo de monja. 
Del Kingston mucho de los líos pasados, y muy pasados, de Sebastián buscando a Elna madre, Elna madre que desaparece ya grandecita de México y aparece en una Isla de Escocia y termina en Londres, todo muy enredado búsquedas ajenas, nada que me ayudase a encontrar parientes de GGG.  Lo que sí me interesó, y mucho, fue lo que le cambió la vida tan cruel como repentinamente.  Cuenta que de todas las ocasiones en que habían intentado matarlo, ésta es la que tenía presente con mayor intensidad.  Las demás él las había provocado con premeditación alevosía y ventaja ocasionando que algunos de los cornudos respondieran con simples y comunes intentos de salvar la vanidad machín.   
Cuando lo secuestraron ni por un momento pensó que sus secuestradores eran los pobres y confusos asaltantes de caminos quienes siempre contribuyeron con la parroquia, también descartó al grupito de estudiantes de Fray Roberto.  En cambio no podía sacarse de la mente que estaba viviendo parte de la venganza del legionario quien lo creía sacrílego, traidor y delator.  Lo dobló de dolor una patada que le propinaron de lleno en los testículos, acto seguido le cubrieron la cabeza con un saco a manera de capucha-de-viernessanto-sin-acabar que dificultó bruscamente su respiración.  Ninguno de ellos hablaba.  Se movían con sigilo, aunque sus entrecortadas respiraciones denunciaban nerviosismo.  Uno le ataba las muñecas a la espalda con torpeza.  El otro, impaciente, repentinamente lo sustituyó para hacerlo con mayor firmeza.  Lo tiró al piso.  Le ató, ahora, cada muñeca a un antebrazo.  Pasó parte de la cuerda por el cuello para atar el lado opuesto.  Lo acostaron en la parte trasera de un vehículo y arrancaron.  Percibió que éste era muy viejo y sin amortiguadores.  Le pareció una eternidad no sólo el tiempo trascurrido sino el número de curvas que sobrepasaron en mucho a las que él estimaba rodeaban a Taxco.  Vueltas y más vueltas.  En algún momento la manera en que el movimiento cambió lo hizo inferir que recorrían un tramo recto de la carretera.  Esto a pesar de que manejaban zigzagueando con la intención de hacerlo creer que seguían en curvas.  Al fin se detuvieron.  Sin hablar lo sacaron del armatoste pujando y gruñendo de tal suerte que casi lo hicieron reír.  Pudo aspirar a través de la polvorienta capucha el aire limpio del campo.  Además, los aromas característicos e inconfundibles de un ingenio empezaron a ser detectados por su cerebro.  Por alguna razón la ocurrencia de que se encontraba en Izúcar de Matamoros lo tranquilizó.  ¡Azúcar! gritó para sus adentros.  Otra oleada de perfumes y pestilencias le hizo imaginar el amanecer.  Esta vez la exhalación satisfecha fue escuchada por aquellos hombres y los desconcertó.  Quizá por esto lo cambiaron de lugar más de cuatro veces en menos de veinte o treinta minutos hasta que por fin encontraron uno que les gustó.  Acostado en un suelo de tierra lo obligaron a estirarse lo más que pudiera para luego empujarle debajo de una estructura metálica o herrería.  Sintió que lo despellejaban.  Quedó inmovilizado dentro del espacio mínimo para el movimiento pulmonar.  Estuvo así horas y horas.  Debió haberse dormido o desmayado más de una vez pues no recordaba todo lo que en ese lapso sucedió.  Regresaron esa noche.  Supuso que era el mismo día sólo por no sufrir de más, también supuso que era de noche cuando llegaron, no por haberla olido, dado que lo negro no huele según me han comentado, sino porque lo que querían hacer con él requería de anonimato incluso visual.  Su silencio sí olía.  Olía a rancio y a miedo.  Porque el miedo si huele, huele a meados.  No los culpó.  Esas personas sencillas le tenían miedo a los sacerdotes.  A dos.  Le tenían miedo tanto a la víctima como al verdugo intelectual.  Percibió aquel intenso olor característico.  El llanto acallado de uno de ellos no pudo ocultar el ruido producido por el trajinar de la máquina.  Y nada impidió que su cuerpo sintiera ese dolor espantoso cuando se estrelló contra el… ¡trapiche! 
Pensó haber salido ganando a pesar de estar semanas reponiéndose en aquel hospitalito en Chilpancingo.  Encontrarse lisiado de por vida le permitió dedicarse a la reflexión y a lo que llamaba desarrollo espiritual.  Siempre tuvo la impresión vanidosa de que lo que más trastornó a su verdugo fue su modo de querer tranquilizarlo.  Calificaba de nimio al daño que le había causado.  Genaro aseguraba que el otro alimentaba una fe ciega en que recibiría el castigo eterno por todo lo que había hecho y confesado.  Le sentenció «No te condenarás, eso te lo aseguro, como que te lo está diciendo tu confesor, quien no cree que el profundo desprecio que siente por ti sea dignamente recompensado con tu condenación.  No te pasará nada en el más allá por la simple razón de que no hay más allá.  Si vas a pagar algo lo harás en este mundo». 
  
XXIV
¡Asiste hoy miércoles a la séptima concentración del novenario contestatario por la muerte de Genaro G.G! Sus amigos, allegados, y vecinos quienes vamos creciendo exponencialmente hemos decidido seguir velándolo en varios lugares simultáneamente, a saber: La maloliente Morgue; En la calle Río Amazonas donde periódicamente se marcha entre las calles paralelas con mítines relámpago frente a edificios federales; En Taxco, Guerrero frente a Santa Prisca; En el Campamento Eterno del Río Azul; En la orilla lejana de la Vía Láctea.  Ciudadano el velorio recalentado y pacífico continúa creciendo.  ¡Reclama junto con todos el cuerpo de Genaro! ¡Ejerce el derecho universal a la fraternidad! ¡No a la fosa común y corriente! ¡Sí a la sepultura comunal! ¡Todos somos parientes! Los Dolientes.  Y los Polen Necios, y los de La Ronde des obstinés, y los Acáros mundialistas, y los Állaros de la hiperCuerda, y los Lectores libertarios acompañados de los Libertinos, y a regañadientes y desde lejos los Liberales Siderales, Los Ecos Retumbones de la Barranca Enterrada, Los Colectivos Fractales del Rojo Nepal, Los Post y NeoLuddistas aliados al cuerpo G, Los Zurdos Defensores de Humanos.       
Estoy perdiendo mi tiempo y quizás dejando de ganar miles de euros.  Me distraigo con facilidad, y vivir en Brujas sigue sin acabar de gustarme.  Esas estupideces de informarme a estas alturas que no soy producto de la casa matriz sino de una mera transacción entre mujer multimillonaria infértil y hombre ambicioso, jodido, y padre primerizo.   No tengo que dar explicaciones a nadie si me tomo un sabático para buscar a mis progenitores, supongo que sería un pleonasmo llamarlos biológicos. En un año pasan muchas cosas.  Veinte días sabáticos y al azar, no los nota nadie y menos los imbéciles EO’s que me rodean.  En un año me ausentaré del corporativo dieciocho veces, quedándome cinco días de colchón para corregir desviaciones, e imprevistos no imaginados.

XXV
¡Asiste hoy viernes a la octava concentración del novenario contestatario por la muerte de Genaro G.G! Sus amigos, allegados, y vecinos quienes vamos creciendo exponencialmente hemos decidido seguir velándolo en varios lugares simultáneamente, a saber: La maloliente Morgue; En la calle Río Amazonas donde periódicamente se marcha entre las calles paralelas con mítines relámpago frente a edificios federales; En Taxco, Guerrero, frente a Santa Prisca; En el Campamento Eterno del Río Azul; En la orilla lejana de la Vía Láctea.  Ciudadano el velorio recalentado y pacífico continúa creciendo.  ¡Reclama junto con todos el cuerpo de Genaro! ¡Ejerce el derecho universal a la fraternidad! ¡No a la fosa común y corriente! ¡Sí a la sepultura comunal! ¡Todos somos parientes! Los Dolientes.   Y los Polen Necios, y los de La Ronde des obstinés, y los Ácaros mundialistas, y los Állaros de la hiperCuerda, y los Lectores libertarios acompañados de los Libertinos, y a regañadientes y desde lejos los Liberales Siderales, Los Ecos Retumbones de la Barranca Enterrada, Los Colectivos Fractales del Rojo Nepal, Los Post y NeoLuddistas aliados al cuerpo G, Los Zurdos Defensores de Humanos.  Se unen también, rebasando a sus líderes cascados por el tiempo, la reflexión y la acción, Brigadistas  Sobrevivientes de la Terca Tercera Generación de Defensores del Parque Comunitario Revolución Social.   
¡La Hermy está embarazada y la barriga le está creciendo a una velocidad insospechada!  No puedo dejar de meterme en lo que me importa…le dije al güey… ¿Puedo dejar de meterme en lo que dicen los güeyces que no me importa? ¿Debo?  Y todavía había que preguntarlo. Si me meto en esta receta de Mole chiapaneco «de la orillita» de mi manual El libro de todos los moles la saco porque la saco, y esta vez no quiero hacer trampa, voy a freír por separado cada uno de los once ingredientes, y no le hace que mi molcajete esté muy grande todos molidos por separado.  Me fui compenetrando en cada molida, aunque la verdad no pues se me venía de repente algún movimiento inspirado para la gran contienda de Wei Chi y tenía que salir corriendo para la sala y hacer el moobeedick, colocar la piedrecita negra en la encrucijada elegida, y dado que era solitaria la guerra de posiciones que yo, juguetona, jugaba tenía que contemplar el panorama bidimensional por un momento y contrarrestar lo que acababa de hacer, colocando con malicia una piedrecilla blanquecina, y regresar a la cocina para luchar contra el molca de nuevo.  La planta de eneldo tan contreras estaba hermosa a decir de mi madre.  Madre, por Dios, tenemos que decir ¡No! a las órdenes hostiles de los extraños que gritan órdenes a lo pendejo siga-el-camino-amarillo, deténgase, espere a que le den ficha, abra la caja para sacar el contenido… …compre; venda; gane; deposite aquí su dinero; firme-con-antefirma-mordiendo-el-texto-con-tinta-azul; Así nunca se lo van a recibir en la Oficialía de partes…;   …cállese vieja pendeja, eche pa’cá el collar, el celular, dé gracias que ando de buenas ¡la contraseña, pero muévete …como anoche!
Que la gente se rompa la madre para tumbar a un presidente, y poner a otro, no es hacer la revolución, si no se arrancó la hierba mala con todo y raíz, las cosas seguirán igual de jodidas para la inmensa mayoría.  Porque si los jodones de este país imponen las reglas del juego de cómo se trabaja, qué se compra en el extranjero, y qué se produce en nuestras tierras, quién estudia y quién no estudia ni trabaja, esas reglas rígidas son un muñeco asesino hecho de hierro que se traga todo incluidos a esos jodones.  Lo que queda por hacer es enfrentar al monigote, arrancarle  la mayoría de las varillas oxidadas, porque algunas podrán servir, y si habremos de transformar al monigote en hombre con artesanías materiales y espirituales hechas con amor a propios y extraños por pura solidaridad, tendrá que hacerse con cambios lentos pero radicales, como las revoluciones de pura cepa.
“…habría que insistir en las virtudes del entreveramiento pasando de la multiculturalidad de los que simplemente se toleran unos a otros al interculturalismo de quienes se enriquecen en el intercambio, que si el policultivo es virtuoso en las milpas y las huertas cuantimás en las sociedades.” Al mismo tiempo se necesita que no dejen de actuar “…activistas sociales maduros y responsables que …impongan una nueva definición de lo público…Porque la práctica de los derechos colectivos requiere …una nueva democracia,  …ampliada, directa, participativa.”    “…las formas autogestionarias y de resistencia pueden ser incluyentes y generosas pero también envilecerse y …excluyentes…o peor, alterofóbicas.  Pueden…gestar nuevas solidaridades o profundizar la segregación y las rupturas…[urge, pues] la reforma justiciera y libertaria…Porque si fallamos – o si tardamos demasiado- lo que nos espera es el infierno conurbado. 
Mi madre lo conoció de joven, la foto de uno de sus libros da toda la pala de mago blanco del Señor de los Anillos. Su libro se titula Tomarse la libertad.  De ahí y de otros saqué lo que dije.  La cosa es que al mago blanco y bueno le urge que imaginemos todos juntos que estando donde estamos, alejaditos de Dios y de quienes cenan con él, imaginemos digo a los colectivos de aquellos que producen cosas útiles en cantidades tales que no dañan la calidad del medioambiente.  Me queda claro que los campesinos de las regiones alejaditas, es decir caféconleche, negros, amarillos, azulprofundos.  Que imaginemos lo posible ya ahora mismo, agrupaciones sociales cooperando voluntariamente en producir diversas cosas, conforme se va pudiendo, donde la comunidad hace esto, mañana hacen lo otro, tantito para abastecer al conjunto, tantote para intercambiar; a ver si la pongo más fácil, la neta es el bienestar de las comunidades y no que alguien agandalle, en estas condiciones no sólo hay que soñarlo, sino que es posible y sucede en lo alejadito antes de que el huevo de la serpiente se rompa.
De las fregonas ocurrencias del gurú de mi madre se me ocurre decir que frente al utopismo machista y de chisguete, que ya le anda a muchos desde siempre, está la utopía cachonda, la que invita al despacio despacito que tengo harta prisa, de a probaditas, pero ¡ya!     Me dan valor los sueños de la gente común, sueños que en su mayoría no piden mucho, pero son sueños de ahora, sueños que son casi realidad, que se pueden acariciar en los días de trabajo, sueños que los moldeamos a diario.
Ver qué onda se traía en el 2010, aunque esté mal eso de …tomarse la libertad.  “…Y es que quizá nunca haya una revolución que nos haga felices de una vez y para siempre, pero aun así hay que luchar cotidianamente por las grandes y por las pequeñas causas,…”  
Lo anduve siguiendo entre pláticas y mítines como si fuera una fan, y él contestaba lo que nuestras preguntas no se atrevían «No sé si en algún otro momento la “revolución mundial” fue inminente; hoy lo es, no me cabe duda.»  nos veía hincharnos de esperanza, y nos obligaba a la reflexión «pero puede no haberla y entonces nos llevó la chingada.» Asustada como la mayoría, volvía a la cargada «Es decir que no haces la revolución cuando están maduras las precondiciones de la libertad sino cuando no hay de otra.»    


XXVI
¡Asiste hoy domingo a la novena concentración del novenario contestatario por la muerte de Genaro G.G! Sus amigos, allegados, y vecinos quienes vamos creciendo exponencialmente hemos decidido seguir velándolo en varios lugares simultáneamente, a saber: La maloliente Morgue; En la calle Río Amazonas donde periódicamente se marcha entre las calles paralelas con mítines relámpago frente a edificios federales; En Taxco, Guerrero frente, a Santa Prisca; En el Campamento Eterno del Río Azul; En la orilla lejana de la Vía Láctea; En el Forito Greco del Parquecito Isabelino.  Ciudadano el velorio recalentado y pacífico continúa creciendo.  ¡Reclama junto con todos el cuerpo de Genaro! ¡Ejerce el derecho universal a la fraternidad! ¡No a la fosa común y corriente! ¡Sí a la sepultura comunal! ¡Todos somos parientes! Los Dolientes.   Y los Polen Necios, y los de La Ronde des obstinés, y los Ácaros mundialistas, y los Állaros de la hiperCuerda, y los Lectores libertarios acompañados de los Libertinos, y a regañadientes y desde lejos los Liberales Siderales, Los Ecos Retumbones de la Barranca Enterrada, Los Colectivos Fractales del Rojo Nepal, Los Post y NeoLuddistas aliados al cuerpo G, Los Zurdos Defensores de Humanos.  Alegres y sin rencores los Brigadistas  Sobrevivientes de la Terca Tercera Generación de Defensores del Parque Comunitario Revolución Social aceptan la sincera autocrítica de sus jóvenes y arrepentidos líderes dándoles la bienvenida a la novena concentración.   
Sonrío porque los diferentes siguen conspirando, siguen sumando minorías, construyendo mayorías.
Sonrío, antes de cerrar los ojos, porque se está entendiendo que hay que superar el particularismo sin negar la particularidad, que hay que construir la universalidad conservando – superando las diferencias.        
Sonrío porque así, madreadísima como estaba, desobedecí sus órdenes de no salir de la recámara, tenía que dejar de ser su joven esposa para ser una mujer libre, las consecuencias me eran oscuras, me impulsaba el dolor intolerable de saber que mi bebé yacía sin vida entre las sábanas, arrastré las piernas chorreantes hasta la sala donde Paul Newman gritaba «Yes, Big Daddy, It is a profound disgust for the mendacity of the world what I feel… » en Un gato sobre el tejado caliente película viejísima de los sesenta.  En el umbral los destellos de la pantalla espantan mis sueños, en mi camino se interpone el reposet, la mirada todavía extraviada.  Antes de regresar con la Taylor el sello TCM muestra una tina sin…y con rasgos de cadáver. Veo su coronilla redonda tan redonda como la esfera de pesado mineral que llevo en mi mano.  Afianzo el arma monolítica.  Siento mi sonrisa.  Ahora ya en vigilia plena descargo el golpe que parte su cráneo. Allá afuera es mediodía, y estoy sola…¿Mañana? J’irai cracher sur vos tombes.     

San Isidro Borrador 11 de abril de 2011
San Isidro Borrador 5 de septiembre de 2011





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